Jugar con el tiempo

Hace pocos días leí un artículo de una periodista sobre el envejecimiento. Me llamó la atención lo que nos decía a las mujeres: “¡Ah Señoras! Pues esto es lo que hay. Lo mejor es asumirlo con alegría, tal y como venga. Al natural “.  Me llamó la atención ya que el  mensaje que encerraban esas palabras resultaba un tanto duro. Toda opinión me parece respetable. Aun y así  la  foto de la periodista que acompaña al artículo, sin arrugas todavía y rondando los cuarenta,  hace pensar en que parece  fácil  hablar de arrugas ajenas estando las propias todavía lejanas.

Hace pocos días leí un artículo de una periodista sobre el envejecimiento. Me llamó la atención lo que nos decía a las mujeres: “¡Ah Señoras! Pues esto es lo que hay. Lo mejor es asumirlo con alegría, tal y como venga. Al natural “.  Me llamó la atención ya que el  mensaje que encerraban esas palabras resultaba un tanto duro. Toda opinión me parece respetable. Aun y así  la  foto de la periodista que acompaña al artículo, sin arrugas todavía y rondando los cuarenta,  hace pensar en que parece  fácil  hablar de arrugas ajenas estando las propias todavía lejanas.

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