Cuando la medicina estética ayuda a volver a reconocerse
Dra. Villares, médico especialista en Medicina Estética y Antienvejecimiento.
Experta en tratamientos médico-estéticos personalizados y abordaje integral del bienestar femenino
Ana María estaba saliendo de una enfermedad que había transformado muchos aspectos de su vida. Hasta entonces, la imagen nunca había ocupado un lugar especialmente importante para ella. Sin embargo, la pérdida de cabello, el adelgazamiento y los cambios producidos en su rostro hicieron que algo aparentemente sencillo, mirarse al espejo, se convirtiera en un momento difícil.
“Ya no me reconozco”, me explicó cuando llegó a mi consulta.
Su oncólogo le había animado a recuperar poco a poco su vida cotidiana, su bienestar y una actitud positiva. Y ella le había confesado uno de sus deseos: volver a verse bien.
¿Cómo puede cambiar el rostro después de una enfermedad o una pérdida importante de peso?
Los procesos de enfermedad, determinados tratamientos y las pérdidas importantes de peso pueden producir cambios faciales muy rápidos. Disminuyen los compartimentos grasos profundos y superficiales, se pierde soporte estructural, cambia la posición de los tejidos y pueden acentuarse el valle de lágrimas, los surcos y la pérdida de definición del óvalo facial.
Actualmente, ha llegado para quedarse la técnica del Endolift, con la que aplicamos con una microfibra de láser bajo la piel obteniendo resultados que reafirman la piel, sin dolor. Está dando resultados muy gratificantes.
¿Por qué es importante valorar el rostro de forma integral?
En estos pacientes, mi planteamiento no consiste en tratar zonas aisladas. Como especialista en rejuvenecimiento y armonización facial, considero fundamental realizar una valoración integral del rostro, analizando qué estructuras han cambiado y qué podemos recuperar sin alterar la identidad de la persona.
¿Cómo se puede recuperar la armonía facial sin cambiar la identidad?
En el caso de Ana María comenzamos trabajando la mirada, devolviéndole luminosidad y soporte. Posteriormente recuperamos de forma estratégica algunos de los volúmenes que se habían perdido durante su proceso de adelgazamiento y reforzamos determinados puntos estructurales del rostro.
La redefinición del tercio inferior y del arco mandibular permitió devolver equilibrio al conjunto facial.
Finalmente, nos centramos en mejorar la calidad cutánea, porque un buen resultado no depende únicamente de los volúmenes, sino también de la textura, la luminosidad y la calidad de la piel. El objetivo nunca fue transformar su rostro. Era exactamente lo contrario: ayudarla a volver a reconocerse.
¿Qué precauciones hay que tener en pacientes que han pasado por una enfermedad?
En medicina estética, especialmente en pacientes que han atravesado una enfermedad, debemos trabajar con enorme prudencia. Es imprescindible respetar los tiempos médicos, contar con la situación clínica adecuada y, cuando sea necesario, mantener comunicación con los especialistas que están tratando al paciente.
También debemos evitar resultados excesivos. En mi práctica, busco que el tratamiento acompañe al rostro y respete su anatomía, utilizando procedimientos poco invasivos y seleccionados de forma individualizada.
Recuerdo especialmente el momento en que Ana María se miró al espejo después del tratamiento. Se quedó unos segundos en silencio y después sonrió y me pidió un abrazo.
DRA. MARÍA JOSÉ VILLARES MORENO (Coleg. 080825881)
Especialista en Medicina estética (Código Aut. de autorización sanitaria con U.48: E08747177)
Unidad de Medicina estética de la Dra. Villares – Clínica Corachan
C/Gironella, 6-8, Planta 1ª, consultorio 1-8B (Edificio Corachan C3),
08017, Barcelona
Tels.: 932 804 570 / 636 720 870
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